Cada tarde contemplo la puesta de Sol y recojo la última pizca de calor del día para que mi corazón te la envíe.Yo quería que tuviésemos un hogar y que envejeciéramos juntos, pero la vida no me preguntó qué quería. Si tuviera una noche más la querría pasar contigo.

No es que tengamos miedo, señor, es que podemos morir en el intento y queremos saber por qué. Solemos pensar que somos invencibles y ahora nuestros mejores barcos han sido destruídos por un enemigo al que considerábamos inferior. Un hombre brillante encontraría el modo de no hacer la guerra.
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