UN REGALO UNA PESADILLA
Me llamo Susan y tengo 14 años. Soy una chica muy seria, pero también puedo llegar a ser una persona muy interesante cuando se me conoce.
Estos días estoy bastante feliz porque se aproxima la fecha de mi cumpleaños y tengo muchas ganas de cumplir 15 años, pues el día que los cumpliese mis padres me prometieron que me regalarían algo muy especial.
Hoy, 28 de enero, mi cumpleaños.
Me he levantado a las nueve de la mañana, no podía esperar más, la impaciencia ha podido conmigo. He bajado corriendo las escaleras con cuidado a no tropezarme, y la sorpresa que me he encontrado ha sido muy grande, mis padres junto con mi hermano, me esperaban abajo junto a la mesa de la cocina, han corrido a abrazarme y yo con ellos, no podía soltarles, algo me lo impedía, pero al final lo conseguí.
Mi padre se me acercó poniéndome la mano en el hombro, tres segundos después me felicitó diciéndome que había llegado ese día tan esperado por todos especialmente por mí y que tenían una gran sorpresa para mi, a continuación me entregó una entrada para ir durante quince días a un maravilloso crucero por el caribe , yo sola con gastos pagados.
Estaba emocionadísima, todavía no me lo podía creer.
Esa misma noche hice las maletas y preparé todo para marchar al día siguiente.
El gran día había llegado, me desperté de la cama sobresaltada y descendí las maletas a la cocina, mis padres y mi hermano me esperaban en la puerta para despedirme, casi juraría que parecían mas emocionados que yo, les di un beso a cada uno y salí de la casa dirigiéndome hacia el taxi que me esperaba en la entrada.
Llegué al embarcadero donde muchas personas se despedían de sus seres queridos y montaban en el maravilloso barco que me esperaba delante, era inmenso con ventanas gigantes, redondas y bordeadas de un color dorado, tenía una gran cubierta con grandes piscinas y un gran jacuzzi.
Me dirigí hacia la entrada donde entregué mi ticket, a continuación me dirigieron hacia mi suite presidencial, era la mayor habitación que había visto en mi vida, no me lo podía creer, de verdad estaba allí, y era inimaginable. Descargué las maletas y coloqué todo en los armarios, no podía esperar más, salí de la habitación y me fui a dar una vuelta por cubierta.
Al regresar tuve la mala suerte de que acababan de fregar el pasillo, y me resbalé golpeándome fuertemente con algo o con alguien. Estaba tendida en el suelo cuando una mano me levantó suavemente, cuando conseguí ponerme de pie miré a lo que tenía delante, de repente algo cambió dentro de mí, un chico alto, fuerte, de pelo largo, castaño y ojos verdes me miraba con una extraña sonrisa, no pude contenerme y le pregunté su nombre a pesar de que yo era bastante tímida, pero no podía dejar escapar esta oportunidad, su mirada me derretía pero pude contenerme, sin mas rodeos me respondió, su nombre era Peter, era el nombre mas bonito que había escuchando en mis quince años de vida, a continuación me preguntó el mío y que estaba haciendo allí, yo le dije que me llamaba Susan y que me habían regalado este viaje en mi cumpleaños, un poco sorprendido me invitó a dar un paseo, yo tan feliz de la vida fui con él.
Fue una tarde maravillosa, fuimos a la piscina, al jacuzzi, a la disco y para terminar dimos un paseo por la cubierta donde me pidió salir, me quedé paralizada, casi no le podía decir nada, pero al final terminé reaccionando y diciéndole que sí. Desde ese día en adelante, los siguientes catorce días fueron los mejores de mi vida, fueron increíbles, jamás los olvidaría, íbamos juntos a todas partes, no nos separábamos, ni queríamos. Pero entonces llegó el día que más había temido, el último, no sabía que sería de nosotros, pero una cosa estaba clara, no podíamos seguir juntos, su familia estaba muy lejos de donde yo vivía y debíamos aceptar que debíamos separarnos.
Peter entró en mi habitación mientras hacía las maletas y me entregó un sobre, me dijo que por favor no lo abriese hasta que llegase a mi casa, y así lo haría. Me dio un beso y se marchó, lo que yo no sabía era que ese beso iba a ser el último, pues pensé que tal vez le volvería a ver algún día, aunque fuera uno solo.
Cuando llegué a casa mis padres con mi hermano me esperaban junto a la puerta, igual que cuando me marché, les di un beso a cada uno y un abrazo. Rápidamente me dirigí hacia mi cuarto, pues aun tenía una cosa pendiente por hacer. Cerré la puerta de la habitación y busqué la carta que me había dado Peter. Sentía como el pulso me latía cada vez mas fuerte temiendo lo que pudiese encontrarme escrito, así que comencé a leer:
-Queridísima Susan te escribo esta carta porque prefiero escribírtelo a
decírtelo en persona por miedo a ver tu reacción, estos días que he pasadoal lado tuyo para mi han sido los mejores de mi vida, pero como ya sabrás no podemos estar juntos, para mí esta noticia me ha destrozado el corazón
al igual que a ti, espero, en resumen mi vida ya no tiene sentido sin ti, y
como no hay forma de que estemos juntos, la única manera de destruir
este sufrimiento es destruyéndome a mi . LO SIENTO.
Al leer estas palabras sentí como mi corazón se paraba por un instante, como mis quince años desaparecían de mi mente en un segundo, como me desvanecía en la nada, como sin saber por que deje de sentir…para siempre.
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